Instituto Surgere

Quiénes somos

Todo ser humano ha caído alguna vez en un estado de postración – dudas, temores, incertidumbres, depresiones, tristezas, angustias -, como consecuencia del dolor, de los obstáculos, de la falta de equilibrio interior, de las limitaciones psicológicas, de las situaciones adversas. Eso no es noticia, lo verdaderamente relevante es que el hombre puede levantarse, puede surgir (“surgere” en latín). Multa ceciderunt ut altius surgerent, dice Séneca, muchas cosas han caído para que se levanten aún más alto. La palabra “surgere” tiene aquí el significado de resurgir después de haber caído. Pero posee un sentido con mayor profundidad, cuando se emplea en los Evangelios. En ellos san Mateo refiere (Mt 28, 6): Non est hic: Surrexit enim, sicut dixit. Aquí no está: Resucitó según lo dijo. Posee el profundo sentido de resucitar.

Esa es la esperanza del hombre, que siempre puede ponerse en pie cada vez que cae y elevarse. Esta misma esperanza es la que guía a esta institución, la confianza en que el hombre puede resurgir pese a los obstáculos que se le presentan. Las dificultades no son externas, son internas; si no se alcanzan las metas propuestas a menudo ha sido porque se ha dejado de luchar, porque se ha claudicado ante el esfuerzo, pero también porque se ha carecido de las herramientas adecuadas para poder concentrar los esfuerzos y lograr con ello resultados efectivos.

Pronto percibimos - a la vez -, que el hombre no se transforma a solas aunque siempre se requiere el esfuerzo y colaboración individuales. Forma parte de la capacidad del ser humano enriquecerse a partir de las vivencias de otros, ahorrándose tiempo, sufrimientos y energías. Es mucho lo que una persona puede obrar. Esta realización será mayor si empieza pronto y, además, si aprovecha los instrumentos, herramientas o mecanismos de acción que la experiencia de otro puede proporcionar. No importa cuando empiece, lo que sí es vital es que de el primer paso.

Una vez concebida la idea, los fundadores ofrecimos el surgimiento de este nuevo proyecto a la advocación de Nuestra Señora del Sagrado Corazón, abogada de las causas difíciles y desesperadas, a fin de que mediante su intercesión e inspiración toda nuestra labor quedara iluminada. Acogidos bajo su amparo nos empeñamos por servir y ser útiles a los demás. Cabe aclarar que no es un Instituto religioso, ni depende de religiosos. Sin embargo, tratamos de fundamentarnos en toda la riqueza de los principios y valores del pensamiento cristiano, respetando la autonomía de las disciplinas a las que nos dedicamos.

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